
Un buen final para un libro bastante regular
Después de disfrutar bastante el comienzo de la saga en el primer libro, aquí puedo destacar algunos aspectos positivos. Bryce empieza, aunque más por motivación externa que por interés propio, a comprender y desarrollar mejor sus poderes. También fortalece la relación con su hermano y, por fin, la historia con Hunt avanza de forma significativa.
Y sí, este es un libro muy spicy. Tiene bastantes escenas subidas de tono que, sinceramente, se agradecen. Creo que todos estábamos tan desesperados como Hunt por que ocurriera algo de una vez. Además, se revelan muchas verdades y la trama resulta más fácil de seguir que en el primer libro. Hay menos complicaciones a nivel de mundo y personajes, o al menos ya sabemos mejor dónde enfocar nuestra atención. Sarah J. Maas nos tiene acostumbrados a no dejar cabos sueltos, y eso es algo que personalmente disfruto mucho.
Sin embargo, lo mejor del libro es, sin duda, el final. Tiene un gran toque dramático y consigue despertar emociones que la mayor parte de la novela no logra transmitir. Y si ya has leído ACOTAR, entonces sabes exactamente por qué ese desenlace es tan satisfactorio. Fue uno de esos momentos que te obligan a releer el párrafo para asegurarte de que has entendido bien lo que acaba de pasar.
Ahora bien, siendo completamente honesta, en términos generales el libro me pareció bastante soso. Le faltó fuerza, tensión y esa sensación de urgencia que te obliga a pasar páginas sin parar. Sí, tiene algunos giros argumentales, pero ninguno me dejó realmente sorprendida. Más que inesperados, me parecieron simplemente parte del camino.
La trama «nueva» tampoco terminó de convencerme. De hecho, los personajes nuevos bueno, «Que os vaya bien. Ha sido un placer. Hasta nunca.» No aportan demasiado al conjunto porque, al final, la principal motivación de Bryce sigue siendo la misma de siempre: su amiga. Y llegados a este punto, incluso empiezo a cuestionar cuánto había realmente de amistad ahí, porque la cantidad de secretos y cosas ocultas entre ellas es impresionante.
Y aquí es donde aparece mi principal problema con Bryce como protagonista. Su forma de actuar me resulta impulsiva, egoísta y, en ocasiones, desesperadamente frustrante. Puedo aceptar el clásico recurso de la protagonista que toma decisiones sin consultar a nadie; después de todo, Aelin en Trono de Cristal también lo hacía. Pero con Aelin entendíamos sus motivos, su estrategia y el peso que cargaba sobre los hombros. Con Bryce, muchas veces no sentí eso.
En numerosos momentos parece una niña haciendo una pataleta. Cuando ella decide que no se hace algo, nadie puede llevarle la contraria. Pero si surge la más mínima pista relacionada con su amiga, entonces da igual quién trate de detenerla: arriesga la vida de todos los que la rodean porque necesita respuestas. Entiendo su independencia y también su rechazo a que cualquier hombre intente controlarla, especialmente teniendo en cuenta la relación con su padre. Pero hay momentos en los que esa actitud deja de parecer fortaleza y empieza a parecer inmadurez, terquedad e incluso manipulación.
Lo que más me costó aceptar es que muchas de las desgracias que ocurren a lo largo de la historia son consecuencia directa de sus decisiones. Para Bryce, su punto de vista es siempre el correcto, incluso cuando está acompañada por personas con mucha más experiencia, que ya han vivido situaciones similares y comprenden perfectamente los riesgos a los que se enfrentan.
Obviamente, necesitamos que la protagonista tome decisiones cuestionables para que exista una historia. Si Bryce se quedara tranquilamente en una esquina sin investigar nada, no habría novela. Pero aun entendiendo eso, el libro no logró engancharme como esperaba. Nunca tuve esa sensación de «solo un capítulo más» ni la necesidad de seguir leyendo desesperadamente para descubrir qué iba a pasar después.
Al final, me quedo con algunas revelaciones interesantes, una evolución aceptable de ciertos personajes y un desenlace espectacular. Pero para llegar hasta ahí tuve que atravesar una historia que, en demasiados momentos, me pareció plana y mucho menos emocionante de lo que prometía.
Un final memorable para un viaje que, personalmente, me resultó mucho más largo y menos emocionante de lo que esperaba.
House of Sky and Breath by Sarah J. Maas
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