
Leer este libro es sentir que estás releyendo una historia que leíste hace tiempo. Todo te suena familiar, incluso resulta cómodo de leer. Página tras página vas descubriendo a esta princesa perdida, a un gobierno desterrado y a un príncipe que arriesga todo por rescatar a su vínculo, el bendito vínculo sin el cual, realmente, no tendríamos historia.
Sin embargo, todo se siente conocido. La autora no se detiene demasiado a describir lo que ocurre; es como si quisiera mantenerte distraído de lo que está por venir. Unos días en un barco observando las estrellas, otros en un reino que teme el «Despertar» de esta princesa, cuyo regreso algunos consideran incluso una señal de mala suerte.
Desde mi punto de vista, la novela no tiene la intensidad necesaria para convertir a sus protagonistas en personajes realmente memorables, pero el conjunto funciona bien. La magia, aunque ya vista en otras historias, está integrada de forma entretenida. Llegas a creer que sabes exactamente lo que va a pasar, como en esas escenas de películas donde alguien conduce un coche y el ángulo de la cámara te hace pensar que, en cualquier momento, llegará una embestida que cambiará todo.
Y así es precisamente el final de este libro. Ese giro inesperado hace que todas esas aparentes distracciones hayan valido la pena. Cuando llegas a la última página entiendes mejor por qué la autora eligió recorrer ese camino, y es ahí donde la historia consigue dejar su huella.
Metal Slinger by Rachel Schneider
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