
Debo confesar que me tomó un poco de tiempo que esta historia me envolviera, y no porque no fuera intensa. Al contrario, la primera escena es, para mí, la mejor de todo el libro. Cuando llega el gran giro, lo hace sin que te des cuenta; de hecho, tuve que volver atrás para asegurarme de que había leído bien lo que acababa de pasar.
Es una historia de dolor, superación, valentía y aceptación. El sistema de magia es diferente a lo que suelo leer: más sencillo, aunque igual de letal. No hay una gran variedad de poderes; por resumirlo mucho, algunos son físicos y otros mentales.
La historia comienza mostrándonos un pasado duro, marcado por la guerra y el sufrimiento, pero sin llegar a sentirse completamente oscuro. La autora no utiliza el dolor para incomodar al lector; más bien te lleva a cuestionarte de qué lado estás y quiénes son realmente los buenos y los malos.
Tisaanah es un personaje con una voluntad enorme, dispuesta a todo por conseguir su libertad. Vive situaciones muy duras y, junto a Max, forma una pareja con una dinámica y una magia capaces de cualquier cosa con tal de salvarse mutuamente.
Sin embargo, hubo momentos en los que la historia se volvió un poco plana y perdió parte de su fuerza, a pesar de la intensidad de lo que estaba ocurriendo. Hubo capítulos tan olvidables como memorables, y algunos personajes nunca tuvieron ese gran momento que yo esperaba.
El final me pareció bueno, cierra la historia sin dejar dudas ni generar desconcierto. Aun así, me hubiera gustado que los personajes, e incluso la propia historia, se me quedaran más grabados. Tal vez simplemente no terminé de conectar con ellos tanto como esperaba.
Hija de ningún mundo by Carissa Broadbent
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