
El día de la trilla es ese libro que no sabíamos que necesitábamos, y una decisión muy inteligente por parte de Rebecca para llevarnos de regreso, no solo a esta historia, sino también a esos personajes que tanto extrañábamos.
Cada personaje que decidió incluir tiene un propósito claro, y para mí ese objetivo se cumple por completo. Es cierto que no es una lectura necesaria para avanzar en la trama principal, pero sí amplía nuestra visión del mundo y de sus protagonistas, aportando contexto, profundidad y pequeños detalles que enriquecen muchísimo la historia.
Lo mejor es que puedes leerlo sin la ansiedad de querer llegar al final cuanto antes. A estas alturas ya sabemos dónde terminan la mayoría de los personajes, así que la experiencia consiste simplemente en sentarte y disfrutar del viaje. Y qué viaje: volver a Alas de Sangre, que para mí sigue siendo el mejor libro de la saga, y revivir ese momento tan especial en el que cada jinete conoce y se vincula con su dragón.
Además, el libro confirma algunas teorías que los lectores llevábamos tiempo comentando, aporta explicaciones sobre el origen y desarrollo de ciertos poderes, y nos regala momentos cargados de una nostalgia que, al menos para mí, fue imposible no sentir.
Mi capítulo favorito, y uno que jamás imaginé que sería el que más me impactaría, fue el de Sloane. También me sorprendió gratamente el de Brennan. Pero la verdad es que cada capítulo tiene algo especial que aportar y consigue que conectes aún más con los personajes.
Como si todo eso fuera poco, el libro incluye unas ilustraciones absolutamente preciosas que añaden un gran valor a la experiencia de lectura y hacen que este regreso a Navarre y sus dragones sea todavía más especial.
En definitiva, quizá no sea un libro imprescindible para entender la saga, pero sí es un regalo para quienes nos enamoramos de estos personajes y queríamos pasar un poco más de tiempo con ellos. Y yo, personalmente, disfruté cada página.
El día de la Trilla by Rebecca Yarros
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