
La historia empieza de una manera épica. Bryce es transportada a ese mundo que tanto extrañábamos y, además, aparecen dos personajes muy conocidos. Por fin se nos revela gran parte de la historia: los orígenes, el motivo de la existencia de estos seres que dominan y extraen el poder, y cómo han influido en distintos mundos. Bryce descubre de dónde vienen las leyendas, el verdadero origen de su poder y que es capaz de viajar entre mundos, abrir portales y ver que estos seres han sembrado el caos mucho más allá de Midgard.
Mientras tanto, Hunt queda atrás junto al resto del grupo y vuelve a sufrir algo que se siente como un terrible déjà vu: de nuevo es sometido a torturas, repitiendo un destino muy parecido al que ya vivió hace 200 años. Los demás personajes tampoco tienen un camino fácil. Ithan, por ejemplo, parece incapaz de tomar una decisión sin que todo termine saliéndole mal. Durante gran parte de la primera mitad del libro la trama se centra más en explicarnos el «por qué» de todo que en hacer avanzar realmente la historia hacia una solución.
Cuando Bryce regresa, lo hace con nuevos conocimientos y un arma poderosa. Sin embargo, algo que me frustró bastante es que ni siquiera considera buscar a Hunt primero, sino que continúa con sus propios planes. Y aquí llegamos a lo que menos me ha gustado de toda la trilogía: Bryce como protagonista.
Para mí, Bryce se ha vuelto demasiado egoísta y arrogante. Pasó de ser una chica normal, sin ninguna conexión especial con las hadas, a convertirse en alguien que siempre tiene la razón, que cree saber más que todos los demás y que toma decisiones que afectan a todo el mundo sin escuchar opiniones. Todo debe hacerse a su manera y cualquiera que no esté de acuerdo pasa automáticamente a convertirse en un obstáculo o incluso en un enemigo.
Lo que más me molestó es la doble moral con la que, en ocasiones, se maneja el personaje. Bryce decide quién debe vivir, quién debe morir y qué sacrificios son aceptables para cumplir sus objetivos. Pero cuando Hunt quiere actuar guiado por su dolor o su deseo de venganza, entonces eso está mal y debe comportarse mejor y superar sus traumas. Esa contradicción me sacó bastante de la historia.
Aun así, en términos generales, me ha parecido un buen libro y un cierre satisfactorio para la saga. Las conexiones con ACOTAR y Trono de Cristal me encantaron y fueron, sin duda, algunos de los momentos que más disfruté. También tengo que mencionar a la Cierva, que terminó convirtiéndose en mi personaje favorito. Para mí, es quien realmente carga con el peso de las consecuencias, quien lucha, sufre y sigue adelante a pesar de todo.
Eso sí, hubo momentos en los que me costó avanzar. Es un libro bastante largo y, personalmente, sentí que la trama tardaba demasiado en moverse. No fue hasta el último cuarto cuando realmente tuve la sensación de que la historia aceleraba y nos dirigíamos hacia el desenlace final.
En definitiva, para mí este es más un libro de revelaciones y construcción del universo que de acción o avance argumental. Me ha dado respuestas a muchas preguntas y, curiosamente, terminó despertándome más ganas de volver a leer ACOTAR que de seguir explorando la propia historia de Ciudad Medialuna.
Casa de llama y sombra by Sarah J. Maas
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